"Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas".
Santiago Ramón y Cajal. Premio Nobel de Medicina en 1906, para orgullo de Jaca y los jacetanos.

martes, 26 de noviembre de 2013

El Palacio de Congresos, en el "temible" punto de mira del alcalde de Jaca

No contento con “cargarse” el festival folclórico internacional de los Pirineos en tiempo récord, ahora las desmesuradas e incontroladas ansias de nuestro ínclito alcalde por fagocitar o destruir directamente todo proyecto, toda iniciativa o toda entidad que busque el interés general de los jacetanos, ahora, decimos, ha dirigido el punto de mira de sus camufladas  armas de destrucción social masiva hacia otra de las “joyas de la corona” con que cuenta, desde hace años, la capital jacetana: el Palacio de Congresos. El afán por aniquilar toda idea o instrumento que sirva para lograr el beneficio social que tanto necesita precisamente ahora la sociedad jacetana, sobre todo su dañado tejido empresarial, aumenta de manera exponencial conforme va cubriendo etapas la insuficiente y contestada gestión del actual alcalde jaqués al frente de la ciudad.
En el caso del festival, sólo fueron necesarios unos pocos meses de dedicación al tema por parte del primer edil jacetano para conseguir tirar por los suelos lo que tantos años había costado levantar con el esfuerzo de tantos jacetanos. Ahora veremos qué ocurre con el palacio de congresos, asistiremos en los próximos meses al angustioso y penoso espectáculo de comprobar si en esta ocasión será capaz de batir su propio récord de ineptitud para arruinar y hundir el patrimonio sociocultural de toda Jaca, que pertenece a todos los jacetanos, quienes, por ello mismo, están en la obligación de defenderlo y no dejárselo maltratar ni malgastar.
Hace poco, el alcalde ha declarado que existen otros modelos de gestión. Efectivamente, eso es lo que necesita, desde hace ya demasiados años, el Palacio de Congresos de Jaca, un modelo de gestión que el alcalde no ha presentado, ni explicado, ni detallado bajo ningún concepto. Y entramos en el quid de la cuestión porque, quizá, para el interés general de los jacetanos, a pesar de su gravedad, no sea lo peor la negligente actuación del actual alcalde sobre el Palacio, incluidas dos indecentes “cacicadas” en menos de dos años, sino precisamente la falta de gestión que padece desde hace tiempo  el palacio de congresos que ha impedido que este valioso activo pudiera aportar sus rendimientos al cómputo de contribuciones positivas en las cuentas de la estimada explotación turística, social, cultural y económica de Jaca y la Jacetania, que puede desprenderse de una administración institucional y  pública, al servicio de la ciudad.
Desde luego, lo que está meridianamente claro es que entre los modelos de gestión que invoca pero no cita ni explica el señor alcalde no se encuentra, en absoluto, ninguno en el que sean el propio alcalde ni ningún concejal los máximos encargados de la gestión de un palacio de congresos; esto ni existe ni existirá en ningún lugar civilizado porque no se sostiene ni política, ni social, ni empresarialmente, no tiene sentido y, además, porque lleva unívocamente al estrepitoso fracaso en la gerencia de una entidad con las características de la susodicha. Si, además, en el caso concreto de Jaca, tenemos en cuenta la demostrada capacidad de gestión, el nivel de preparación de los ediles encargados y la experiencia aportada en parecidos menesteres en sus avezadas trayectorias profesionales, el naufragio, la ruina y la catástrofe están tristemente asegurados.
Un alcalde y un equipo que, hasta ahora, durante su mandato, no han sido capaces de abrir un centro de juventud que llevan dos años anunciando, que impiden y detienen la ampliación de la guardería municipal y ahora van a realizar esas obras multiplicando su coste económico, que tampoco han sabido en este tiempo poner en marcha la fase final del nuevo cuartel de la policía, una obra también prácticamente acabada en legislaturas anteriores, que pueden alardear del penoso reconocimiento de haber convertido, con rapidez, el programa municipal de actividades culturales en un aburrido, anodino e insípido catálogo de mediocridades de cuarta categoría, que han cosechado suculentas sanciones económicas administrativas por su mala gestión laboral, lo que ha costado al erario público, es decir, a todos los jacetanos, más de quince mil (15.000) euros, en un flagrante capítulo de despilfarro público, no pueden, de ninguna manera, adueñarse de la gerencia de un palacio de congresos si de verdad se pretende que la gestión vaya en beneficio de la ciudad y de los ciudadanos.
Las cosas son mucho más fáciles. Cuando se pretende lograr objetivos en cuestiones serias, como es esta que nos ocupa, no se pueden plantear inventos raros sin fundamento. Como popularmente se dice, los experimentos, en casa y con gaseosa… En el caso del Palacio de Congresos de Jaca, se ha hecho perder  ya mucho a Jaca y a los jacetanos y, si se sigue así, se perderá mucho más. Es tan fácil como poner a un profesional del sector, de demostrada experiencia y reputación, al frente de la dirección de la institución y marcarle unos objetivos razonables de obligado cumplimiento. Hace falta alguien que cuente con experiencia y preparación en el sector turístico nacional e internacional, en la organización de eventos, en acciones de promoción y márketing, en comunicación, en relaciones institucionales, en la dirección de empresas y sociedades, en la organización de viajes, que conozca suficientemente el entorno de Jaca y Aragón, que tenga conocimientos y esté al día sobre la industria turística, así como de la realidad cultural y, si puede ser, que conozca los mínimos imprescindibles del funcionamiento de un palacio de congresos. Alguien que cuente con buena parte de esas características y rasgos en su “curriculum” podría desempeñar perfectamente el cargo y obtener beneficios para la ciudad.
Como fácilmente puede comprenderse, esta trayectoria profesional difícilmente puede cumplirla un funcionario municipal, quienes cuentan con otras virtudes. Seguro que por ahí comienza el error. Jaca podía sacar pecho y presumir de que tenía palacio de congresos cuando en España sólo tenían instalaciones de este tipo ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Valencia y poco más; el 90% de las capitales de provincia no lo tenían. Entonces comenzó a funcionar el palacio jaqués y Jaca supo sacar provecho de ello. Pero, más tarde, durante muchos años, mientras la geografía española se iba llenando paulatinamente de palacios de congresos en prácticamente todas las capitales, Jaca dejó de sacar partido a su palacio y durante muchos años, hasta la actualidad, no supo desarrollar la fuerza y energía que le daban el tener un palacio de congresos para optimizar los resultados de su turismo, de su promoción, de su comercio y de su actividad económica en general; pero tampoco supo sobrepasar el listón de ciudad pequeña en acciones culturales y sociales, utilizando el palacio de congresos, arma que ninguna otra ciudad de su tamaño tenía en el entorno próximo, ni siquiera la capital de la provincia. En esos años, las ciudades que inauguraban palacios de congresos multiplicaban enésimamente sus potenciales turísticos, sociales, culturales, económicos y laborales. Sabían jugar su ventaja; gracias a estos centros de desarrollo aumentaron su prosperidad y su florecimiento. Todas menos Jaca.
Mientras tanto, por el camino, a un alcalde se le ocurre que iba a elegir al director de la entidad, cargo de confianza, entre los funcionarios del ayuntamiento. Las nada cristalinas  razones de aquella medida no se correspondieron en absoluto con el fin de elevar los objetivos de la gestión del palacio, en beneficio de la ciudad, como demuestran los resultados obtenidos y las críticas llegadas desde diferentes y amplios sectores turísticos, comerciales, sociales, políticos  y empresariales de fuera de Jaca.
Y, ahora, el actual alcalde, tras destituir al llegar al gobierno municipal a la directora existente, cuya profesionalidad y capacidad estuvieron fuera de toda duda durante un largo periodo de tiempo, primero nombra para desempeñar este trabajo a un ímprobo y ejemplar funcionario, además de ciudadano modélico, cuya trayectoria profesional poco o nada tenía que ver con lo que supone la gestión de palacios de congresos, injusta víctima de estos desvaríos políticos, sin darle ningún tipo de directriz más que la de no gastar nada, sin cumplir escrupulosamente, ni mucho menos, los requisitos del procedimiento estipulado para esta designación (primera fase de la cacicada) y, después, tras una corta experiencia, lo destituye alegando falta de confianza (segundo tiempo de la cacicada) y decide, sin hacer caso a aquello de "don Preciso se murió"..., que el alcalde, es decir, él mismo, la concejala de cultura y la de fiestas van a hacerse cargo de la dirección del palacio jaqués (fin de la cacicada).

Pero, más allá de la grotesca solución, el panorama todavía empeora porque, ante tal cúmulo de despropósitos, no nos consta, más allá de alguna pregunta lanzada al aire en algún programa de radio, que ningún representante político de los jacetanos haya pedido explicaciones, de manera formal, al alcalde o al equipo de gobierno por estas desafortunadas  disposiciones que no hacen más que agravar el desgobierno de la ciudad y perjudicar arduamente los intereses de Jaca y los jacetanos. Este post no es más que la transcripción o el reflejo de lo que lleva comentándose por todas las esquinas y bares de la ciudad durante las últimas semanas; teniendo en cuenta el elevado número de barras de bar por metro cuadrado de que disfruta la capital jacetana, podemos deducir que, visto lo visto, el pueblo jacetano hace mucho más de oposición que los propios grupos políticos locales que se oponen al equipo de gobierno en el ayuntamiento jaqués.

Como la sabiduría popular suele acertar, nos acordaremos de que en el caso del célebre festival internacional de Jaca, que citábamos al principio, los jacetanos no tardaron en determinar que el alcalde lo había convertido en “un festival de Barrio…”, haciendo un juego de palabras con el nombre del primer edil; pues ahora podremos decir, siguiendo con el chiste popular, que el flamante palacio de congresos jacetano se nos quedará, en poco tiempo, si nadie lo remedia, en un “cine de Barrio…” 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Réquiem por San Juan de la Peña

Cuando a uno le gusta redescubrir, año a año, San Juan de la Peña, la joya histórico-artística más valiosa de nuestro viejo Pirineo, este curso regresa con una gran tristeza y una honda pesadumbre del monasterio. El monumento se encuentra en una grave situación de abandono que no pasa desapercibido para los turistas de fuera de Aragón. Al comprobarlo se siente tanto dolor como jacetano que sólo es comparable a la preocupación que se experimenta al imaginar las nefastas consecuencias turísticas que pueden tener para nuestra zona el efecto tan negativo que exportamos y la impresión tan deplorable que se escucha comentar a los foráneos de otros lugares de España sobre la dejadez, el abandono y la desidia que se nota, actualmente, en todo el espacio de San Juan de la Peña, tanto en el monasterio viejo como en el nuevo. Por no hablar de los extranjeros, que no se encuentran, en todo el recinto, con nadie que les sepa atender ni en francés ni en inglés y tienen que recurrir a algún turista espontáneo que amablemente les puede hablar un poco en su idioma para darles las explicaciones que necesitan e intentar despejarles sus dudas. Podemos deducir fácilmente la promoción turística del monumento y su entorno que harán cuando lleguen, de vuelta, a sus países de procedencia.
El turismo que se puede hacer en esta época del año en tan incomparable marco rebosa, desgraciadamente, “cutrería” por los cuatro costados. Los responsables de estos pormenores (creemos que las competencias corresponden a la DGA) ya vemos que, efectivamente, se encuentran en temporada baja pero, aun así, eso no es ninguna razón ni justificación para que nos encarguemos de destruir la encomiable labor realizada en otras épocas con el fin de que conocer el monasterio de San Juan de la Peña, cuna de Aragón, se convirtiera en algo impagable, haciendo brillar con luz propia este reconocido rincón, cargado de historia y de arte, de nuestra Jacetania.

 
El Monasterio Nuevo recibe a los visitantes con un pobre y ridículo letrero escrito a mano, en papel, tapando la fachada y estorbando al monumento, informando sobre los locales de restauración y de servicios que alberga en su interior, destruyendo así, sin duda, el carácter de monumento único y la consecuente magia que atesora este monasterio del siglo XVII. Sus dependencias, abiertas de par en par y vacías, no hacen más que proclamar su abandono y acercar a los visitantes una alarmante reflexión sobre el elevado coste que debió tener la obra de estas instalaciones, al observar, delante de sus narices, los materiales nobles y caros (madera, mármoles, etcétera) que se han empleado en su reciente restauración que ahora no se aprovecha de ninguna manera positiva ni efectiva. Por las inmediaciones y el interior del salón de actos de primera categoría que se instaló, en su momento, con los últimos dispositivos tecnológicos pueden pasear todos los curiosos que quieran, sin control, incluso los perros u otros animales si deciden traspasar la puerta del monasterio.
La atención al público, a los visitantes, a los turistas, en los diferentes aunque escasos servicios que se prestan o no existe o deja mucho que desear. En el monasterio viejo, es una escena que se produce cada cinco minutos como alguna responsable de la oficina turística llama la atención, a grito “pelao”, a los visitantes que, por desinformación, se dirigen a la puerta del monumento, saliendo a la carrera para impedir que se cuele quien no paga la correspondiente entrada de siete euros, un precio más bien caro para una visita que ni siquiera ofrece al turista un mero folleto explicativo o informativo de recuerdo. No olvidemos que, por ejemplo, la entrada general, sin descuentos, al Museo Thyssen-Bornemisza cuesta nueve euros. Y así podríamos enumerar una larga lista de despropósitos que ahora se viven en San Juan de la Peña sobre los que no queremos insistir ni tampoco dar a conocer.

Suponemos que si algún técnico o responsable de Turismo lee este escrito pensará, justificándose para sí mismo, que él no tiene la culpa de los recortes y que, por lo tanto, bastante hacen con mantener estas joyas turísticas sin dinero suficiente. Por si esto es así, advertir al ímprobo funcionario o al director general de turno (sin mando en plaza) que no tenga ninguna duda sobre que no tiene ninguna razón y que no puede eludir, de ninguna de las maneras, su responsabilidad profesional o política.
Topamos nuevamente con la desviación política errónea en la elección de prioridades que condena, sucesiva e irremediablemente, a la cultura (y todo lo que ello representa) a un lugar recóndito entre los intereses principales de gobiernos sin suficiente altura de miras en sus objetivos. Si mantenemos estos criterios en un gobierno regional, no estamos más que matando la gallina de los huevos de oro que el propio territorio necesita para vivir y para sobrevivir, creando un problema social y económico mucho mayor que el escaso y supuesto beneficio que produce ese pequeño ahorro en el gasto.
Hoy en día, no se puede hacer turismo sin apostar con decisión por la puesta en valor de los atributos turísticos con que uno cuenta. Hay que crear producto, además de fomentar  destino. Si no se sabe valorar y potenciar lo que ya la Historia y la Naturaleza nos han regalado, difícilmente se podrán crear valores añadidos que originen y generen turismo. El ejemplo de San Juan de la Peña clama al cielo porque aunque no fuera por razones turísticas también se debería proteger y no abandonar a su suerte como ya ocurrió durante muchos años, hace ya tiempo, de lo que no nos queremos ni acordar pero a lo que triste y desesperadamente volveremos y nos veremos abocados si esto continúa así y nadie hace nada para remediarlo.

 

Por cierto, cualquier visitante puede hacer fotografías dentro y fuera del monasterio viejo, algo que nos pareció, al menos, un poco contradictorio. Primero, porque si se permite fotografiar todo lo que alberga el museo (damos fe de que puede hacerse sin problemas), éste no encerrará ningún "secreto" ni ningún aliciente para ser visitado por quien no lo conozca, mucho menos al precio que se cobra. Segundo, y más importante, porque todos sabemos que el flash puede perjudicar la conservación de los tesoros artísticos e históricos que encierra el monasterio. A tomar nota.

 



lunes, 4 de noviembre de 2013

El alcalde toma la iniciativa: voto de confianza al plan de alcantarillado

Villarroya, por ahora, no es el culpable de los “malditos roedores”…

La oposición: No sabe/no contesta

Nos ha reconfortado sobremanera comprobar la rápida respuesta que el equipo de gobierno municipal, o en su defecto el alcalde, han sido capaces de dar ante el grave problema del alcantarillado que ha padecido Jaca durante los dos últimos años de gestión del PP en el consistorio jaqués. Sin seguir la línea plana, anodina y negligente a la que nos tenía acostumbrados hasta ahora, el gobierno municipal ha demostrado celo y prontitud y ha sido capaz de presentar un plan de actuación para solucionar esta situación que no es más que una expresión más de la improvisación y de la falta de planificación con que suele actuar la mayoría de la administración política española, aquí y en otros lares, durante los últimos años, propias de países tercermundistas y, desde luego, de todo menos de una sociedad que quiere presumir de democrática por lo mucho que piensa en sus ciudadanos. Por lo tanto, vamos bien, o empezamos bien, que, a estas alturas y conociendo los antecedentes, no es poco si, al final, además, cada día, amanece…

No vamos a analizar cuestiones técnicas porque tampoco se han presentado con el suficiente detalle. Nos quedaremos en la actitud, que tampoco, visto lo visto, es poco… Y, sobre todo, en la iniciativa política. Es lo que hacía falta, en este tema y en otros. Alguien que lidere la actuación política y proponga un camino que seguir. Justamente, lo que faltaba.

Ahora bien, tenemos muchas preguntas sin responder. El voto de confianza puede quedarse en decepción para la mayoría de los jacetanos. Es un plan demasiado general que al no contar con la suficiente concreción puede caer en la inoperancia, en la frustración o, sencillamente, en no convertirse en realidad y sólo quedarse en una quimera utilizada por algunos dirigentes políticos para ganar unos cuantos votos sin solucionar nada a los ciudadanos.
Uno de los mayores problemas con que cuenta esta iniciativa es la falta de concreción presupuestaria ni de aportación de fondos económicos por ninguna parte. Esto ya suena mal y, además, huele mal. Basta con conocer sólo un poco cómo funcionan en la actualidad las diferentes instancias políticas de nuestro entorno, más o menos cercano y lejano, para saber y comprender que cualquier propuesta que no cuente de partida con un plan económico de actuación serio cuenta, prácticamente, con todas las posibilidades de quedarse en nada, de no pasar de ser más que humo de pajas políticas. Si a ello añadimos que la mayor parte de ese tronco financiero del proyecto se deja en manos ajenas, la evaluación no mejora para nada, sobre todo considerando también el afán recortador de todos los actuales gobiernos que nos pueden tocar en suerte al hacer las oportunas gestiones, sea cual sea la vía administrativa que se tome.
Hay otros puntos menos importantes que tampoco acompañan demasiado la buena intención de gobernante que se presume  en este caso. El alcalde de Jaca, al presentar este plan de obras para arreglar y reparar las carencias en el sistema de colectores y alcantarillado de la ciudad, lo primero que hizo fue, sin venir a cuento, arremeter  contra el anterior gobierno de la ciudad, achacando al equipo socialista de Villarroya la culpa de estos problemas sin acordarse de que los grandes incidentes  de inundaciones, de forma generalizada por toda la ciudad, se están produciendo desde que gobierna él. Antes, en honor a la verdad, sólo se producían algunas ligeras anegaciones en la parte baja de la calle Mayor que se resolvían, tras padecer sus enormes inconvenientes, sobre todo por los comerciantes afectados en primera persona, con las medidas oportunas que rápida y eficazmente se disponían. Esta enésima, tópica y ya aburrida alusión a la “herencia recibida”, políticamente estéril, sería tan fácil de rebatir cómo contemplar que un gobierno municipal, cercano a los ciudadanos, debe ocuparse antes de los problemas reales que de los que se puede imaginar antes de que se produzcan, así como de los proyectos de calado y de futuro cuando se realizan, como ocurría en la época anterior y que desde que gobierna Barrio brillan por su ausencia. Pero, en fin, esta discusión tampoco es ahora lo más importante sobre este asunto, más allá de reflejar la falta de elegancia con que habitualmente se pronuncia públicamente nuestro querido señor alcalde, así como la debilidad de sus argumentos políticos que, en muchas ocasiones, parten de premisas que no se ajustan estrictamente a la realidad.
Por todo ello, aunque lo más racional y lo que más se acerca a lo que dicta la experiencia ya vivida no aconsejaría tener demasiada fe en este plan de actuación para solucionar las inundaciones de Jaca, damos un voto de confianza y aplaudimos, al menos, la iniciativa que ha presentado el alcalde de Jaca. Otra cosa ya será que, finalmente, se plasme en alguna realidad que beneficie a los ciudadanos.
Sólo confiamos en que no estemos ante un nuevo “brindis al sol” del primer mandatario jacetano que luego se quede, como decimos por aquí, en agua de borrajas… La intención política inmediata de la presentación “a bombo y platillo” de este proyecto es evidente: ganar votos de los ciudadanos y sacar ventaja en la posición política de la vida local que hasta ahora se había perdido y con este paso adelante se pretende avanzar  hasta los primeros lugares de la parrilla de salida. Sin embargo, la no ejecución de las partes y de los aspectos fundamentales de esta iniciativa, en un tiempo prudencial, sería contraproducente para el equipo de gobierno y tendría efectos nocivos, electoralmente hablando. No hay que olvidar que nos encontramos ante una iniciativa de largo recorrido, no se trata de la obra de una calle, por ejemplo. De ahí también que esperamos, por el bien de todos los jacetanos, que no haya sido la imprudencia apresurada guiada por la ignorancia la que haya movido esta dinámica decisión.  
 Asimismo, queremos felicitar también al señor alcalde y a su equipo por la diligencia que han demostrado ante otro problema que ha afectado a una parte de Jaca, la aparición de una pequeña pero peligrosa y amenazante plaga de ratas en una manzana céntrica de la ciudad.
(En el siguiente enlace, un vídeo que nos ha enviado uno de nuestros amigos de Facebook, iniciativa que desde aquí agradecemos)
https://www.facebook.com/#!/photo.php?v=723685420992145&set=vb.100000520806885&type=2&theater
http://www.radiohuesca.com/movil/noticia/502083/Jaca-hace-frente-a-una-plaga-de-ratas-en-pleno-centro-de-la-ciudad
La respuesta del gobierno municipal, si bien es verdad que empujado por la denuncia de los vecinos en los medios de comunicación locales, ha resultado suficiente y ha puesto solución al inconveniente, evitando un posible problema de salubridad pública en la ciudad. Sobre este asunto, nada más que señalar nuestra perplejidad al ver al primer edil en persona salir a la palestra para explicar la actuación del ayuntamiento en esta cuestión. En la ágil comparecencia pública protagonizada por el alcalde, sólo nos faltó escuchar que la culpa de las ratas la tenía Villarroya pero, bueno, todo se andará… y estamos seguros de que el propio señor alcalde, o algunos de sus ínclitos colaboradores, no tardarán mucho tiempo en satisfacer nuestra pequeña decepción….Parece que no hay ningún otro responsable municipal que sepa o pueda salir a dar las explicaciones necesarias sobre este tema sin que tenga que perder el alcalde su preciado tiempo, tan necesario para otras asignaturas pendientes que tiene Jaca, en estas minucias domésticas. A cada asunto, su justa dedicación.
Por todas estas cuestiones anteriores, confiamos en que nuestros mandatarios municipales no se distraigan demasiado emulando al flautista de Hamelín y se dediquen, de verdad, mientras investigan y buscan en los archivos municipales los documentos que acrediten la responsabilidad de Villarroya en la plaga de roedores que asola algún barrio de la ciudad, a convertir en realidad ese proyecto para mejorar el sistema de alcantarillado y de evacuación de agua que tan urgentemente necesita Jaca al recordar, sin ir más lejos, la penosa y vergonzosa situación que padece el campo de fútbol del Jacetano, escenario incompatible con la promoción y el desarrollo de una de las actividades culturales y sociales más importantes para una ciudad: el deporte.  
Finalmente, aunque resulte obvio y con el fin de evitar malos pensamientos, también echamos de menos, mucho, sobre la problemática de la infraestructura de canalización, drenaje y evacuación, la aportación crítica con su análisis alternativo correspondiente de todos los partidos de la oposición de Jaca.
Creemos que es un tema lo suficientemente importante y con el que los ciudadanos se juegan mucho, como para que, a estas alturas, ningún partido político local haya dicho nada, más allá de algún comentario rápido en los medios, ni ningún partido local haya sido capaz de realizar un análisis público que explique a los ciudadanos los pros y los contras del proyecto presentado ni de, si así es necesario, presentar un plan alternativo que solucione el problema que padece la ciudad y los jacetanos.  Parece que están esperando, “a la chita callando”, a que el PP se pegue solo la “bofetada”. Si se es oposición responsable, también se debe trabajar. Nos referimos a todos los partidos ya que ninguno ha entrado al trapo: ni el PSOE, ni el PAR, ni Chunta, ni tampoco Izquierda Unida que, aunque no tenga representación en el consistorio, si de verdad tiene vocación de servicio en la política de Jaca, está perdiendo una magnífica ocasión (como otras) para demostrar que no sólo “pasaba por ahí”…